Llibres
 
 
 
  28 agosto 2008
 

La Biblia y otras lecturas veraniegas

Hace ya varios años que dedico algunos ratos del verano a leer la Biblia, el mayor Best-Seller de la historia. Desconozco el porcentaje de lectores reales sobre los poseedores del libro, aunque intuyo que no es alto: muchos han leído el Nuevo Testamento, algunos el Pentateuco pero son pocos los que se han tragado de cabo a rabo los 73 libros de una Biblia canónica, cosa que no deja de ser sorprendente si se atiende a la importancia que la religión sigue teniendo en la vida de muchas personas.

En cualquier caso, cabe decir que se trata de una lectura relativamente entretenida y, sin duda, sorprendente, porqué a pesar de conocer de antemano que la personalidad del Dios del Antiguo Testamento, vengativa, celosa y cruel, no encaja en el discurso que hoy intenta proyectar la religión organizada ni conecta con los valores de nuestra sociedad, uno no espera encontrar según qué. Y para ilustrar el tema, reproduzco algunos parágrafos del libro primero de Samuel, de los llamados “históricos” en el que se relata el ascenso de David al trono de Israel:

Yahvé, por via de Samuel, dice a Saúl:

“Ahora, vete y castiga a Amalec, consagrándolo al anatema con todo lo que posee; no tengas compasión de él, mata hombres y mujeres, niños y lactantes, bueyes y ovejas, camellos y asnos” (1S 15:3)

Más adelante Saúl, cuando negocia con David (el de Goliath) la mano de una de sus hijas, le pide lo siguiente:

“Respondió Saúl: «decid así a David: no quiere el Rey dote sino cien prepucios de filisteos para vengarse de los enemigos del Rey»” (1S 18:25)

Como no podía ser de otra manera, David hizo lo debido:

“Los servidores comunicaron a David estas palabras y la cosa pareció bien a David para llegar a ser yerno del Rey. No se había cumplido el plazo, cuando se levantó David y partió con sus hombres. Mató a los filisteos doscientos hombres y trajo David sus prepucios, que entregó cumplidamente al rey para ser yerno del rey. Saúl le dio a su hija Mical por mujer.” (1S 18:27-28)

Añado, finalmente, que Mical pasa así a formar parte del extenso harén del Rey David.

¿Podemos emitir juicios morales sobre esos comportamientos? Estamos convencidos de que desde un punto ético hemos progresado desde entonces, pero ¿Es cierto? Este tipo de preguntas, que emergen de forma natural en la mente de cualquier lector actual de la Biblia, conectan directamente con otras dos lecturas veraniegas, que recomiendo vivamente: “Perros de paja”, de John Gray, y “La inevitabilidad histórica”, uno de los “Cinco ensayos sobre la libertad”, de Isaiah Berlin.

 

P.D.: Por cierto, la pasaje que Jules, el gangster negro de Pulp Ficcion, recita antes de acribillar a sus víctimas, supuestamente Ezequiel 25:17, es falso.

“The path of the righteous man is beset on all sides by the inequities of the selfish and the tyranny of evil men. Blessed is he who, in the name of charity and good will, shepherds the weak through the valley of the darkness. For he is truly his brother's keeper and the finder of lost children. And I will strike down upon thee with great vengeance and furious anger those who attempt to poison and destroy my brothers. And you will know I am the Lord when I lay my vengeance upon you.”