Llibres
 
 
 
  Juny 2006
 

Madrid

Vaig haver d’anar a Madrid per participar en la presentació d’un estudi professional i la jornada es va convertir, de forma inesperada, en una sortida antropològica memorable.

A fi de disposar de la màxima llibertat de moviment, vaig decidir utilitzar un bitllet obert del Pont Aeri. Era a l’aeroport abans de les 9h30 però el primer avió no va sortir fins a les 11h16. El pilot ens va comunicar que encara havíem estat de sort: degut a un problema de “freqüències” a Barajas (?) ens havien donat les dotze com a hora de sortida. Después de muchos esfuerzos hemos conseguido salir antes... Tot seguit, una hostessa ens anuncia per megafonia que, a causa d’una vaga convocada per un dels sindicats del personal de cabina, no ens podrien oferir el servei “al que ens tenien acostumats”. No ens van donar ni el trist caramel per dessembussar les orelles durant el descens. Total, més de tres-cents cinquanta euros.

Arribada al T4 i taxi, és clar, mentre no hi arriba el metro. Els taxistes a Madrid són força xerradors i a mi m’agrada estirar-los la llengua. Vam començar parlant de la sequera, que no hi havia aigua, però que en canvi els xalets de la Moraleja tenien la gespa verda i les piscines ben plenes:

-          La Moraleja es un buen barrio?

-          Sí, el mejor.

-          Y el peor ¿ahora mismo cuál es?

-          Lavapies, en el centro de Madrid. Está hecho un desastre, todo lleno de moros y de chinos. Allí ya no se puede vivir. Con esa gente es imposible: siempre están armando follón, ponen la música a tope y todo el día andan gritando. No se adaptan a nuestras costumbres. A pesar de todo lo que se dice por ahí, en realidad ellos son los más racistas... aquí al final se va a liar una muy gorda. Mi hermana siempre defendía a esa gente, hasta que se fueron a vivir a un chalet al lado del suyo: siempre tenían la hierba seca y mal cuidada, vivían un monton de ellos en la casa...

-          Pero dicen que la mayoria vienen a trabajar ¿no?

-          Sí, bueno, pero lo que estan consiguiendo es arruinarnos a todos. Ahora, por hacer de camarero, pongamos por caso, te pagan 600 euros, ¿Quien puede vivir con eso? Sólo esa gente... Para el empresario muy bien, pero a los demás nos están hundiendo. Y es que, además, no saben trabajar. Aquí, en el aeropuero, por ejemplo, hay un bar y cogieron a una camarera sudamericana. Pues ¿sabes al final tuvimos que hablar con el amo? Le dijimos que o la echaba o allí no íbamos a entrar más: era lenta, y nosotros siempre vamos con mucha prisa, cogía los bollos con las manos,...

-          Hombre, habrá de todo...

-          Lo que te digo: nos estan arruinando. Mira, a mi hijo perqueño lo he tenido que cambiar de colegio. Al que iba, el mismo donde había ido su hermano mayor, ya no se podía ir. ¿Cómo va a aprender si ya era el que más sabía de la clase? Los mismos profesores me lo reconocían: ellos no pueden hacer nada ¿Cómo van a dar clase a unos crios que ni hablan español? ¡Si los tienen allí recogidos para que no estén dando vueltas por la calle!

-          En fin, habremos de tener paciencia...

-          Esto es imparable, es la ruina. Traen enfermedades nuevas desde sus países, desconocidas para nosotros. Y ahora, los secuestros exprés, ¿Cuando había habido en España secuestros exprés? Pues desde que está esa gente. Al final aquí se va a liar. Tarde o temprano saldrá un partido como el de Le Pen y, tal vez no gane, pero seguro que mucha gente le va a votar, ya lo verá.

Vaig baixar del taxi al carrer Genova, davant l’Audiencia Nacional. Era el primer día del judici als assassins de Miguel Angel Blanco. Aglomeració de joves engominats, banderes espanyoles, senyores d’estètica bingo, avis nostàlgics, i molta policia.

-          La culpa la tiene Zapatero. Les está dando a los de la ETA todo lo que quieren. Está hundiendo España.

-          ¡Zapatero asesino!

-          Esto lo tendria que arreglar el ejército.

-          Pero ¿qué ejercito? Si ya no hay ejercito ¡lo han desmontado todo!

-          Son todos una panda de gays y maricones...

-          ¡Zapatero asesino!

Dinar a base de “ibéricos”, a Chamberí i, ben tipet, a fer la feina. Per la tarda, en un descans i després de la meva intervenció, m’agafa pel braç un senyor gran, gairebé un avi, i em diu:

-          Me ha gustado mucho tu presentación.

-          Gracias.

-          Así ¿tú eres catalán?

-          Pues sí...

-          Y ¿ejerces de catalan?

-          Hombre, soy catalan...

-          Bueno, sí, pero como tu eres simpático y, bueno, allí hay muchos que no...

-          Supongo que los habrá como en todas partes, simpáticos y antipáticos.

-          Si, bueno, pero yo tengo una amiga que al final se tuvo que marchar, dice que no los aguantaba...

-          ¡Vaya! no se crea todo lo que dicen...

-          Bueno, a mi me gusta mucho Barcelona.

-          Que bien...

No em vaig poder quedar al “vino español”. De tornada a l’aeroport, a quarts de nou, Madrid col·lapsat. La gent anava cap a casa i cap a la Plaza Colón per veure el partit España - Tunis del Mundial.

El pont aeri, no va sortir fins a tres quarts d’onze, casualitat o no, fins que no va acabar el partit. Vaig aprofitar per veure la primera part al televisor d’un bar. Després de la jornada agitada em temia qualsevol cosa. Però no. Tuníssia va marcar primer i tothom s’ho va prendre amb esportivitat.

Durant el vol, endormiscat a l’avió, pensava que fóra estúpid caure en el parany: el taxista racista l’hauria pogut trobar igualment a Barcelona, d’extremistes cridaners n’hi ha tants o més a casa nostra i de persones condicionades pels estereotips, també. Que de vegades ens costi veure-ho, és una altra qüestió. Com deia aquell, en todas partes cuecen habas, y en mi casa, a peroladas.

© Antoni Brey